domingo, 3 de mayo de 2009
¡Feliz día de la madre!
viernes, 1 de mayo de 2009
"La Vergüenza". Adopción, emociones, paternidad y respeto
Este fin de semana se ha estrenado "La Vergüenza", el largometraje de David Planell que arrasó en la última edición del Festival de Cine Málaga (Biznaga de Oro a la mejor película y premio al mejor guión), y que yo recomiendo encarecidamente.
¿De qué va "La Vergüenza"?
Pepe y Lucía no pueden con Manu. Lo han intentado todo, pero es inútil: el niño que adoptaron hace apenas un año las viene grande, no se hacen con él, y han decidido devolverlo. Sin embargo, pronto se dan cuenta del precio que deberán pagar si quieren seguir adelante con su plan.
¿Por qué hablo de ella en "Madre Potaje"?
Hay varios motivos. El primero, que quiero muchísimo a David Planell y al magnífico equipo de actrices que dan vida a estos personajes: Natalia Mateo, Marta Aledo y Esther Ortega. (A Norma Martínez no la conozco, pero creo que hace un trabajo excepcional en la peli).
El segundo, que no hay nada que me guste más que las historias de familias disfuncionales (¿existen las otras?). De hecho, aquí y ahora me comprometo a escribir pronto un post sobre mis familias disfuncionales favoritas.
Tercero: estuve en el estreno de "La Vergüenza" en Madrid y no pude parar de llorar desde que terminó la película hasta que volví a mi casa. En realidad ya tuve que tirar de cleenex con las palabras previas de David, siempre tan generoso, y Natalia Mateo, la protagonista, que dedicó el pase a su madre y su familia de sangre con una emoción bonita, bonita que contagió a toda la sala, y yo creo que a las madres, más aún.
Lo que me toca
He pensado mucho en por qué esta peli me ha llegado tanto. La situación que plantea (Nuestro hijo nos da miedo. Desde que somos sus padres, nosotros mismos nos damos miedo. ¿Y si lo devolvemos y nos quitamos este terror de encima?) es en sí misma una bomba de racimo para cualquier corazón con algo dentro. Como padre, te identificas rápidamente con Pepe y con Lucía en ese terreno de los sentimientos inconfesables y las reacciones vergonzantes por el que todos nos paseamos cuando creemos que nadie nos está viendo.
Pero creo que la clave, para mí, es el personaje del niño. El guión de "La Vergüenza" respeta a Manu, y con esto, respeta a los niños que todos llevamos dentro. Manu es consciente de lo que se masca a su alrededor desde sus tripas. Manu tiene las reacciones que tiene que tener ante los sentimientos de los adultos que le rodean, y tú como espectador lo sabes, y te indignas porque los mayores no son capaces de ver que sus vergüenzas, que creen ocultas, se clavan en la conciencia de ese niño con la nitidez de mil cuchillos.
Como niña, yo sentí muchas veces que esa actitud adulta de "es muy pequeño y no se entera" o la de "estás interpretando esto mal porque eres demasiado pequeño para entenderlo, lo que sientes no tiene que ver con lo que pasa" era una falta de respeto intolerable hacia los niños, que encima tenías que tolerar por ser pequeño. A veces, los adultos hacemos cosas porque nos vienen bien a nosotros, aunque sepamos que no son lo mejor para el niño. A veces intentamos hacer comulgar a los niños con ruedas de molino, y los niños se comen esa piedra inmensa porque ven que lo necesitamos, que no tenemos más recursos.
Como madre, tengo muy claro que no quiero faltarle al respeto a mi hijo de esa forma. Sé que en determinados momentos pondré mis intereses por encima de los suyos (ya lo he hecho a veces, es terrible descubrir eso, pero lo descubres muy pronto), pero invierto toda mi energía en ser honesta con él y no insultar a su inteligencia ni a su sensibilidad intentando transformar sus emociones en algo que me venga mejor a mí. Espero conseguirlo.